
En las conferencias espirituales ha sido un lugar común asociar al nombre de San José el recuerdo de Teresa de Avila. Mencionemos alguna palabra del Libro de la Vida: "No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer... Querría yo persuadir a todos fuesen devotos de este glorioso santo, por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios; no he conocido persona que de veras le sea devota y haga particulares servicios, que no la vea más aprovechada en la virtud porque aprovecha en gran manera a las almas que a él se encomiendan. Paréceme que ha algunos años que cada año en su día le pido una cosa, y siempre la veo cumplida: si va algo torcida la petición, él la endereza para más bien mío" (cap. 6, nn. 6.7).
