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El Kyrie

En la misa, tras el acto penitencial, se proclaman unas invocaciones conocidas como los Kyrie. Ante todo, decir que las palabras Kyrie Eleison vienen del griego, no del latín.

El Santo: El Canto Principal de la mesa Eucarística

«Toda la asamblea, uniéndose a las jerarquías celestiales, canta o recita el Santo. Esta aclamación, que constituye una parte de la Plegaria Eucarística, la pronuncia todo el pueblo con el sacerdote» (OGMR, 79b).

El Himno del Gloria

El "Gloria" es un antiquisimo y venerable himno con que la Iglesia, congregada en el Espíritu Santo, glorifica a Dios Padre y al Cordero le presenta sus súplicas.

El Credo, Profesion de Fe o Simbolo

El Credo es una fórmula de la profesión de fe cristiana. Lo llamamos así por ser la primera palabra de la fórmula latina: «Credo in unum Deum...», aunque antes que en latín estuvo en griego.
También se le llama “Símbolo”, que en griego significa resumen y contraseña; porque el Credo es un resumen de las verdades principales que profesamos los católicos, y porque además es el distintivo de nuestra religión ante cualquier otra.

Los apóstoles, cumpliendo su misión se preocuparon en proponer fórmulas breves y concisas a los que recibían la fe y a todos los fieles en general, o sea, el resumen o sustancia de lo que había de ser creído como revelado por Dios.
De aquí nació el más antiguo y venerable de nuestros Credos, el llamado «Símbolo de los Apóstoles», el que los catecúmenos debían recitar el día de su bautismo. Este, podemos decir, es el Credo por excelencia.
No obstante existen otras fórmulas del Credo. Así pues podemos señalar varios Credos:

El Credo ordinario, el que ya dijimos es el llamado «Símbolo apostólico o de los Apóstoles», porque conforme a una antigua tradición se remonta a los Apóstoles, no sólo por la materia, en la cual no hay duda, sino acaso también por la misma forma, al menos en lo sustancial.

El Símbolo Niceno, compuesto en el Concilio de Nicea el año 325, para profesar la fe contra la herejía de Arrio. En este Concilio, que fue el I universal en la Iglesia, se condenó el arrianismo, que decía de Jesucristo que era la más perfecta de las criaturas, pero pura criatura humana y que no era Dios. El Concilio de Nícea, teniendo en cuenta el error condenado, hizo profesión expresa de fe, en este Credo, de la divinidad de Jesucristo, y así dijo: «Y un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, y nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz; Dios verdadero de Dios verdadero. Engendrado, no hecho; consubstancial con el Padre, por quien todas las cosas han sido hechas».

El Símbolo Constantinopolitano. Este fue compuesto el año 381 en el II Concilio universal de la Iglesia, que fue el Concilio primero de Constantinopla, convocado contra Macedonio que negaba la divinidad del Espíritu Santo, y por eso se añadieron al de Nicea estas palabras acerca del Espíritu Santo: «Señor y vivificador; que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo juntamente es adorado y conglorificado». De los dos anteriores, fusionados, surgió el nicenoconstantinopolitano.

Además de los anteriores podemos citar el Credo de Atanasiano, el del Concilio XI de Toledo o la profesión de fe tridentina. Actualmente Pablo VI propuso el Credo del Pueblo de Dios, que sucede a los demás. Este Credo, por decirlo con palabras de Pablo VI, «sin ser una definición dogmática, recoge en sustancia y en algún aspecto desarrollado en consonancia con la condición espiritual de nuestro tiempo, el Credo de Nicea, el Credo de la inmortal Tradición de la Santa Iglesia de Dios».

Símbolo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

Credo Niceno-constantinopolitano
Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios,
Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación
bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén..

El Credo lo ha cantar o recitar el sacerdote junto con el pueblo los domingos y solemnidades (OGMR 68). También en ocasiones especialmente solemnes. Todos permanecerán de pie.
El misal ofrece las dos versiones: el credo apostólico o el nicenoconstantimopolitano.

Los cantos del Ordinario de la Misa - El Agnus Dei

EL CORDERO DE DIOS

Historia del “Cordero de Dios”
El Papa Sergio (687 – 701) quiso que el rito de la fracción del pan fuera acompañado con algún canto por parte del pueblo, y estableció el canto del Agnus Dei.

Los Cantos del Ordinario de la Misa - El Padre Nuestro

LA ORACIÓN DOMINICAL: EL PADRE NUESTRO

El Padre Nuestro en el rito de la comunión
Forma parte de los ritos preparatorios a la comunión, siendo el primero de ellos. Por ser la oración del Señor es uno de los tesoros más grandes de la Iglesia.

Los cantos del Ordinario de la Misa - La profesion de Fe de la Iglesia, El Credo



EL CREDO, “PROFESIÓN DE LA FE DE LA IGLESIA”
“El Símbolo o Profesión de fe dentro de la misa tiende a que el pueblo dé su asentimiento y su respuesta a la palabra de Dios, oída en las lecturas y en la homilía, y traiga a su memoria, antes de empezar la celebración eucarística, la norma de su fe” (OGMR 67).
Credo y Plegaria Eucarística de la misa mantienen una estrecha relación. Ambos exponen los hechos principales de la historia de la salvación; el Credo en forma histórica, y la Plegaria Eucarística en forma de acción de gracias.

Historia del Credo
Antes de introducirse en la misa fue una fórmula propia del Bautismo impuesta al abrazar la fe. Su introducción en la misa se llevó de manera lenta. Desde el siglo V existía la costumbre de cantar el credo en la misa. Desde la corte de Carlomagno, el uso del credo se fue extendiendo, y a él se debe su colocación actual después del evangelio.
El Papa Benedicto VIII ordenó el uso del Credo en la misa para toda la iglesia en 1014.

El texto del Credo

CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO
Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios,
Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación
bajó del cielo,
En las palabras que siguen, hasta "se hizo hombre", todos se inclinan.
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

CREDO APOSTOLICO
Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
En las palabras que siguen, hasta "María Virgen", todos se inclinan.
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

Por su naturaleza y su género literario, no es un himno, sino un símbolo dogmático destinado a ser proclamado y confesado, personal y comunitariamente. La costumbre de ser cantado responde a la idea de solemnizar las formulaciones de fe. En la actualidad ha dejado de cantarse pero se debería recuperar algunas melodías gregorianas como el Credo III, en cuanto a su texto no puede ser reemplazado por ningún canto religioso, lo que si se podría hacer es emplear traducciones adecuadas en las Misas con niños.

Breves notas catequético - pastorales
• El Credo dice quienes somos. Recitando unánimemente, y más aun cantándolo, los fieles reviven que han sido bautizados en una sola fe.
• Son escasas las melodías que se ofrecen para el canto del Credo. Para la confirmación, el ritual propone varias adaptaciones del Credo, bajo la forma de preguntas a los jóvenes confirmandos. Las comunidades que quieran cantar pueden recurrir al Credo gregoriano, especialmente al Credo I o al Credo III.
• Una recitación no cantada. Del credo puede tener su encanto y fuerza, a condición de que sea una proclamación tónica superior a la voz media.
• A tener en cuenta. La fe cristiana no se recita ni se canta; se vive principalmente.

Los cantos del Ordinario de la Misa - El Himno Gloria a Dios en el Cielo


Es un himno de alabanza una de las piezas más antiguas de la liturgia, se remonta al siglo II, su antecesor el himno Laus Angelorum Magna del cual el Gloria de la misa es una forma breve. Esta unida al rito de entrada para los domingos y días festivos.

Los cantos del ordinario de la misa - El Kyrie (Señor ten Piedad)


Canto por el cual los fieles aclaman al Señor e imploran su misericordia, aunque incluye súplica de piedad, es una alabanza en homenaje a Cristo. Es habitualmente cantado por todos (el pueblo, la coral e incluso solista: OGMR 52).

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