Se han incorporado melodías profanas incluso para cantar los cantos del Ordinario de la misa, unas veces respetando el texto oficial; otras, la mayoria de las veces, parafraseándolo.
En la época posconciliar, sobre todo en los veinte primeros años de la reforma, hemos asistido a una desmesurada, e inapropiada incorporación de melodías del ámbito profano o bien, del ámbito religioso o catequético al templo.
Es difícil distinguir entre canto popular religioso y canto popular profano, así como precisar su origen exacto, si religioso o profano, pues el ritmo popular, cuando no era chabacano, tenía una cierta dosis de religiosidad.